LA ATMÓSFERA
Cuando Yuri Gagarin, el primer cosmonauta, regresó de su viaje orbital alrededor de la tierra, los periodistas le preguntaron sobre lo que más le había impresionado de su aventura, Gagarin contestó: "Esa suave y fina piel que rodea a nuestro planeta y que vista desde el espacio, parece tan vulnerable."
Se puede decir de forma tajante que de esa suave y fina piel, la atmósfera, depende la vida en la tierra. Nuestro planeta está envuelto por una delgada capa, esencialmente gaseosa, sujeta a su superficie debido a la acción de la fuerza gravitatoria terrestre y que la acompaña en su movimiento de rotación casi en su totalidad.
El espesor de la atmósfera es de unos mil kilómetros y su masa se estima en cerca de 5.300 billones de toneladas. La densidad de los gases desciende rápidamente con la altura, la mitad de la masa de la atmósfera se encuentra en los primeros cinco kilómetros y a los cincuenta kilómetros de altura se puede decir que estamos prácticamente en el vacío.
Es decir, la atmósfera está compuesta por capas gaseosas superpuestas, de las cuales, las más bajas soportan el peso de las que tienen encima. Según ascendemos por las capas, este peso por unidad de superficie, a la que se denomina presión atmosférica, es cada vez menor.
LA ESTRATÓSFERA
La Estratosfera se extiende desde la tropopausa hasta cerca de los 45 km. De altitud. Una característica interesante de esta capa es la desaparición de corrientes verticales y la disminución de la concentración de vapor de agua.
En la Estratosfera se genera la mayor parte del ozono atmosférico, detectándose una gran concentración entre los 25 y 30 Km de altitud, en la llamada capa de ozono. La función más importante de la capa de ozono es la de absorber la radiación ultravioleta procedente del espacio exterior, permitiendo así la existencia de vida en la tierra y siendo la principal responsable del comportamiento térmico de signo contrario al de la Troposfera.
DESTRUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO
La tierra se halla rodeada, entre quince y cincuenta kilómetros de altura, de una capa de ozono estratosférico. La máxima concentración de ozono se localiza entre los 25 y 30 kilómetros de altura y es de vital importancia para la vida en la superficie. El ozono actúa como unas gigantescas gafas de sol que filtran la peligrosa luz ultravioleta.
El ozono. O3, es un alótropo del oxígeno, O2, es decir, es el mismo elemento pero bajo otra forma. El oxígeno molecular que respiramos contiene dos átomos de oxígeno y el ozono tiene tres. Esta variación molecular modifica notablemente las propiedades químicas de estos compuestos. Así, mientras el oxígeno es indispensable para la vida, el ozono es una gas de efectos nocivos para la salud si se presenta en altas concentraciones en las capas bajas de la atmósfera y en diferente concentraciones. En la Estratosfera, donde el ozono actúa como filtro ultravioleta y en la capa baja de la atmósfera (Troposfera), donde su presencia se considera, en determinadas concentraciones, como contaminante.
El ozono se forma a partir del oxígeno molecular mediante la absorción de la luz ultravioleta del sol. Esta reacción es reversible, es decir, debido a la presencia de otros componentes químicos el ozono vuelve a su estado natural, el oxígeno. Este oxígeno se convierte de nuevo en ozono, originándose un proceso continuo de formación y destrucción de estos compuestos.
El problema aparece cuando la concentración de los componentes que favorecen la transformación de ozono en oxígeno aumenta debido a la aportación de las actividades humanas.
Entre estos compuestos destacan los CFC, que significan hidrocarburos de cloro y flúor, y los galones, que son hidrocarburos que contienen bromo, que como ya se ha indicado, se usan como agentes refrigerantes, disolventes, espumas aislantes, sustancias contra incendios, etc.
Sin embargo, estos compuestos no son lo únicos dañinos para la capa de ozono. Así, otros gases como los óxidos de nitrógeno, los constituyentes del ciclo del carbono y los compuestos hidrogenados, se combinan con los derivados del cloro y del bromo para modificar el frágil equilibrio en la capa de ozono de la Estratosfera.
Aunque el ozono posee un proceso natural de regeneración, las medidas de reducción de las emisiones de CFC a la atmósfera no se dejarán notar hasta dentro de, por lo menos, una década.
Los primeros pasos tendentes a esta reducción ya han sido dados. La firma, en octubre de 1987, del Protocolo de Montreal, que desarrolla las directrices del Convenio de Viena para el control de sustancias que agotan la capa de ozono y la Cumbre de la tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, son ejemplos del interés internacional por erradicar este problema. En virtud de estos acuerdos, en el año 1994 se han suspendido la fabricación de todo tipo de galones y se han establecido planes concreto para la reducción del CFC.
OZONO
El ozono es un gas que forma una capa protectora de la tierra, capaz de filtrar los rayos ultravioletas provenientes del sol.
Cada vez que usamos desodorantes, insecticidas, fijadores, etc. En tarros de Spray, estamos contribuyendo a la destrucción de la capa de ozono.
Estos productos contienen CFC que son las sustancias que agotan la capa de ozono. La destrucción de esta capa permite el paso de mayor cantidad de rayos a la tierra, y eso puede ocasionar el aumento de lesiones en la piel, cataratas, envejecimiento prematuro, daños en el sistema inmunológico y hasta cáncer en el ser humano.
En las plantas, los rayos solares y, por lo tanto, el desarrollo de la planta se ve afectado. Las familias podrían ser responsables del 50% de este problema por el consumo cotidiano de productos en Spray que contienen CFC.
CAPA DE OZONO- CHILE
Se examinan la formación y deterioro de la capa de ozono, el Efecto Invernadero y su impacto a nivel mundial. Se revisan los Acuerdos Internacionales relativos a la Protección de la Capa de Ozono.
"Del griego ódsein (oler), el ozono, conocido en su fórmula química como 03, es una forma alotrópica del oxigeno; es decir, una de las modalidades en que se presenta este gas en la naturaleza." Se señala que en la llamada zona fotoquímica de la alta atmósfera, el 03 se produce al actuar sobre ella los rayos ultravioletas (UV) del Sol, los que fraccionan las moléculas de oxígeno molecular común, O2. Producido el ozono se ubica en la atmósfera en forma concentrada, en una capa de unos 30 kilómetros de altitud y en cantidades nunca superiores a las 10 partes por millón de volumen. El O3 forma un escudo protector que impide que los rayos perjudiciales del Sol alcancen la faz de la Tierra, dejando, por el contrario, continuar su camino hacia la superficie los rayos benéficos.
En 1974, investigadores de la Universidad de California señalaron la seria amenaza para la Capa de Ozono mundial que significaban los productos químicos sintéticos denominados CLORO-FLUORO-CARBONOS (CFC). Se destaca que existen también otros compuestos sintéticos relacionados con los CFC que dañan en forma significativa la Capa de Ozono. Son las brominas, formadas por moléculas de bromo (Br) y llamadas galones.
La disminución del O3 comenzó a ser detectada en la Antártida en 1977, comprobándose en 1985 que la Capa de Ozono sobre la Antártida había diminuido en 40%. Se consignó que el sector dañado cubría una zona subcircular, donde se presentaba la delgadez máxima del O3. A partir de entonces, se comenzó a hablar de "Agujero" en la Capa de Ozono, lo que
En realidad es una gravísima disminución del espesor del escudo protector de O3. Asimismo, junto con el adelgazamiento de la Capa de Ozono en el Antártico, se ha ido verificando una paulatina disminución de este gas en el Hemisferio Norte.
PELIGRO DEL OZONO
La tierra se ha halla rodeada, entre los quince y cincuenta kilómetros de altura, de una capa de ozono estratosférico. La máxima concentración de ozono se localiza entre los 25 y 30 kilómetros de altura y es de vital importancia para la vida en la superficie. El ozono actúa como unas gigantescas gafas de sol que filtran la peligrosa luz ultravioleta.
CAPA DE OZONO - ARGENTINA - CHILE -ANTARTIDA
El deterioro de la capa de ozono es uno de los problemas ambientales más serios con que se enfrenta el planeta. Se plantea que las mediciones realizadas a través de una red de detectores, indican que el agujero de ozono formado en la Antártida ha penetrado en el sur de Argentina y Chile.
Los primeros datos publicados en 1982, indicaron que a partir del año 1975 la columna de ozono presentaba un debilitamiento evidente. Desde esa fecha se han multiplicado los registros de la evolución de la capa de ozono a través de globos, estaciones en tierra y satélites artificiales.
Se señala que los medidores en tierra están basados en la técnica de absorción diferencial (AD) la que puede emplearse también en satélites artificiales, gracias a los que se dispone de los valores de la columna de ozono para todo el globo terrestre de manera casi continua.
En 1993, a principios de la primavera austral, se detectaron diversos descensos en la columna de ozono, siendo los más intensos los observados los días 27 de septiembre, 23 de octubre y 8 de noviembre, en los que capa de ozono alcanzó valores de sólo 200 unidades Dobson (UD), cuando su valor promedio en esa época es superior a 300 UD. El daño en la capa de
ozono que se detectó en Antofagasta, indica que llegó hasta latitudes tan importantes como Buenos Aires y Santiago de Chile. Los datos del satélite Meteor-3 confirmaron las mediciones de las estaciones en tierra. Se sabe que la aparición del agujero de ozono al comienzo de la primavera austral sobre la Antártida está relacionado con la fotólisis de los CFC, pero se carece de explicación del deterioro de la columna de ozono observado a latitudes lejanas del polo.
Se plantea que el cumplimiento de los acuerdos recientes con relación a medidas a adoptar sobre la limitación de la producción y uso de CFC que atentan contra la capa de ozono se espera que frene el fuerte deterioro observado en la última década. Este retroceso en el deterioro de la columna de ozono sobre la Antártida, debería repercutir positivamente en las latitudes bajas al estar relacionado su daño con la dilución del agujero de ozono antártico. Sin embargo, dadas las especiales características de
Los CFC, su gran estabilidad y el tiempo que tardan en alcanzar el continente antártico, estas medidas tardarán años en dar sus frutos y así apreciarse una recuperación de ese manto protector de la radiación ultravioleta.
La posibilidad de disponer de un extenso banco de datos será fundamental en el estudio de la evolución futura del agujero de ozono antártico y su influencia en el continente sudamericano.
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